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Ser más saludable durmiendo mejor

Ser más saludable durmiendo mejor

Buen sueño

El sueño es uno de los más grandes placeres que da la vida. Terminar un día de arduo trabajo y dirigirse a dormir es de las sensaciones más reconfortantes que puede haber, lo mismo ocurre cualquier domingo por la mañana, el cuerpo por costumbre se despierta demasiado temprano, pero no hay nada que hacer y vuelve a ser víctima de un placido sueño; sin embargo, del mismo modo que es un placer, resulta el más terrible de los suplicios no poder conciliar el sueño y mantenerse en vigilia hasta que casi amanecer. El insomnio es una experiencia común para absolutamente todos, por lo que la intención de este artículo es explorar el insomnio, descubrir sus causas, sus consecuencias, pero, más importante aún, recomendar modos de combatirlo. Téngase en cuenta que dormir bien es sinónimo de buena salud.

 

Insomnio, una pandemia invisible

El insomnio es un problema ampliamente extendido y del que la mayoría de las personas ha sido víctima, es común hasta el grado que entre el 50 y 60% de la población adulta sufre de problemas de sueño, de los cuales entre un 9 y 15% sufre insomnio grave o crónico. Es claro que este padecimiento es demasiado frecuente, incluso más de lo que se podría sospechar en primer momento; sin embargo, el hecho de que sea tan común es consecuencia de la ignorancia, invisibilización y pocos recursos para tratar enfrentarlo. Se sabe, por ejemplo, que más de la mitad de los pacientes comunes afirman tener problemas de sueño, pero lo dicen sólo si se les pregunta, de ellos el únicamente el 30% preguntan a su médico de cabecera por interés propio y de ese 30% sólo el 5% se dirige con el objeto principal de recibir un tratamiento. Que haya tantas personas padeciendo de insomnio, al mismo tiempo que tan pocas que busquen y reciban tratamiento, es la muestra de lo desatendido que está el problema.

¿Qué es el insomnio?

El insomnio es un trastorno del sueño que consiste en la imposibilidad de iniciar o mantener el sueño, o de conseguir una duración-calidad de sueño adecuada para restaurar la energía y el estado de vigilia normal.

Importancia del sueño

El insomnio afecta principalmente al sueño, por eso es importante reconocer claramente cuál es la importancia del sueño y cuál es la función que tiene sobre el cuerpo. Aunque todos han vivido de primera mano las consecuencias de no dormir la pregunta es: ¿por qué nos sentimos mal?

La respuesta apela a la estrecha relación entre ser una persona sana y tener un sueño normal, porque el sueño cumple con ciertas funciones fisiológicas que permiten el buen funcionamiento del cuerpo. El sueño lleva a cabo la labor de restaurar y mantener el equilibrio de los sistemas del organismo, siendo de los más importante el Sistema Nervioso Central (SNC), así como también los encargados de restablecer los almacenes de energía celular (ATP) y de la conservación de los datos en la memoria. Todo lo anterior en conjunto significa tener energía, pensar con claridad y recordar mejorar.

 

Tipos de sueño

Los expertos diferencian la calidad del sueño en base a ciertas métricas conocidas como Rapid Eye Movement (REM) y Not Rapid Eye Movement (NREM), por su traducción: Movimiento Ocular Rápido y Sin Movimiento Ocular Rápido, nombre adquirido y conservado a razón de la observación del movimiento de los párpados en los sujetos durante el sueño. Cada una de las etapas del REM y el NREM se caracterizan por la profundidad gradual del sueño.

  • REM: Tiene lugar aproximadamente durante los primeros 90 minutos de sueño, se caracteriza por el movimiento rápido de los ojos y el relajamiento gradual del cuerpo.
  • NREM – Fase 1: Ocurre a los 90 minutos tras el inicio del sueño, se empieza a perder consciencia de lo que ocurre alrededor, pero aún se es un tanto sensible a los estímulos externos.
  • NREM – Fase 2: Se está en el sueño profundo y se pierde la consciencia de lo que ocurre alrededor.
  • NREM – Fase 3: La actividad cerebral es más baja, resulta difícil despertar (esta fase y la número 4 son las más importante para un descanso satisfactorio).
  • NREM – Fase 4: La capacidad de respuesta a los estímulos ambientales es menor, es más difícil despertar, pero si se despierta en esta etapa se suele estar desorientado y aturdido; en este momento raramente se recuerdan los sueños y es fácil volver a quedar dormido.

 

Tipos de insomnio

El insomnio también suele caracterizarse principalmente según dos métricas: su origen y su duración. Ser consciente de cuál es el tipo de insomnio del que se padece es sumamente útil para saber de qué modo se pueden emprender acciones para combatirlo.

 

Por su origen

  • Extrínseco: Este es el que tiene lugar por factores ambientales, es decir, todo lo que viene de fuera de los individuos y de lo que la mayoría de las veces no poseemos control, por ejemplo: situaciones de estrés, mala higiene del sueño por cambios de horarios, abuso de sustancias, etc.
  • Intrínseco: Se refiere a la serie de factores personales inseparables al sujeto que afectan negativamente al sueño, estos pueden ir desde padecimientos epilépticos hasta EPOC o síndrome de piernas inquietas.

Por su duración

  • Transitorio: La mayoría de las ocasiones la duración del insomnio corresponde a causas de un cierto tipo. El insomnio de tipo transitorio dura tan sólo varios días, usualmente es provocado por cambios en el ambiente o factores precipitantes: estrés situacional, enfermedad médica aguda, cambios extremos de horarios de sueño, consumo de sustancias, etc.
  • De corta duración: Dura al menos tres semanas y suele responder a situaciones prolongadas de estrés como: hospitalizaciones, traumas emocionales, dolor prolongado, situaciones sociales largas que provocan estrés.
  • Crónico: Dura más de cuatro semanas y usualmente tiene lugar por padecimientos psiquiátricos como depresión clínica, o enfermedades crónicas longevas.

 

¿Qué provoca insomnio?

Más allá de delimitar su origen hay que reconocer al insomnio no como una enfermedad o una patología por sí misma, sino como un síntoma, por lo que resulta importante reconocer sus causas, para poder tratarlas. Un extenso listado de investigaciones en disciplinas como la medicina, la psicología, la neurología y la psiquiatría, etc. reconocen estas causas en la relación que existe entre el insomnio y ciertas comorbilidades.

  • Comorbilidad fisiológica: En el nivel del funcionamiento fisiológico enfermedades como el EPOC, insuficiencia cardiaca y cáncer, están vinculadas con problemas de insomnio, éstas por razones como ataques de tos durante el tiempo de sueño, dolor excesivo o taquicardias.
  • Comorbilidad psiquiátrica – neurológica: Causas intrínsecas y padecimientos psiquiátricos usualmente están acompañados por periodos de insomnio, como en el caso de la depresión clínica que es antecedida por falta de sueño, sin embargo, también están relacionadas enfermedades como: el Alzheimer, el Parkinson, el síndrome de piernas inquietas, síndrome epiléptico, demencia, entre otros.
  • Comorbilidad psicológica: Aquí se encuentran elementos del tipo ambiental, se refiere a estresores agudos, crónicos y sociales que afectan fuertemente a los sujetos, algunos de ellos son: depresión, ansiedad, desórdenes de estrés, estrés postraumático, cambios fuertes de vida, etc.

Consecuencias del insomnio

La experiencia de todo quien se haya desvelado demuestra que las consecuencias del insomnio son atroces, por lo general la somnolencia se extiende durante todo el día, el cuerpo se siente cansado, los pensamientos se tornan nublados y el ánimo es de irritabilidad; sin embargo, es cierto que el sueño cumple funciones más allá de la regulación de las emociones, por eso es importante tener bien definido el modo en que afecta el insomnio a la vida diaria y al cuerpo.

  • Calidad de vida: Los efectos negativos sobre la calidad de vida son: fatiga diurna, deterioro en el rendimiento laboral y social; provoca alteraciones del comportamiento, irritabilidad, disminución de la memoria y de la comprensión.
  • Alteraciones fisiológicas: Ante la falta de sueño el sistema endócrino genera alteraciones hormonales que provocan apetito, obesidad y hasta insensibilidad a la insulina, junto con la disminución la absorción de glucosa por los músculos (que se traduce en un mal aprovechamiento de los músculos ante el ejercicio).
  • Alteraciones a las funciones inmunes: El insomnio provoca menor respuesta inmune en los vacunados de influenza; ocurre lo mismo con las personas dentro de unidades de terapia intensiva que duermen poco, pues corren un riesgo mayor de contraer infecciones.

Para tener un buen sueño

Finalmente, aquí las recomendaciones para tratar de conservar un buen sueño. En este caso lo preferible es un tratamiento no farmacológico porque, a diferencia de los fármacos, éste no tiene efectos secundarios; es más económico, pues no se necesita prácticamente ningún insumo para tratarse; el afectado es protagonista de su mejoría a largo plazo y se corren menos riesgos de recaída.

La terapia conductual tiene una serie de consejos para conciliar el sueño, el primero de éstos es el “Control de estímulos”, que en este caso implica procurar circunstancias tales que se asocie la cama con el sueño, es decir, no llevar otras actividades a la habitación y conservarla sólo para dormir. Otro consejo es el de “Intención paradójica” el cual implica que, frente al miedo o ansiedad de no poder dormir, se debe tratar de pasar la noche en vela. Por último, la “Relajación muscular progresiva” el cual consiste sencillamente en tratar de provocar relajación mental por medio de una profunda relajación física.

Siempre los temas de salud mental, como estrés, ansiedad, depresión o insomnio, deben ser atendidos por expertos en psicología.

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