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Salud Mental en la Pandemia

Salud Mental en la Pandemia

COVID-19: un serio peligro para la salud mental

 En este artículo se explorarán las consecuencias que el distanciamiento social en forma de encierro por cuarentena tiene para la salud mental, además de dar recomendaciones para cuidarse del estrés, la ansiedad y otros padecimientos psicológicos.

Hoy día se vive en México y en el mundo una de las crisis de salud más difíciles en el último siglo, pues pocas enfermedades habían alcanzado la gravedad y el esparcimiento que el COVID-19 ha tenido durante el año 2020. Prácticamente todos los países del mundo están sufriendo contagios por el virus, haciendo de esta enfermedad una pandemia global; cada gobierno ha puesto manos a la obra para tratar de dar solución a esta situación emergente, los métodos son variados, los menos severos van desde lavarse las manos con frecuencia hasta el uso obligatorio de cubrebocas; los más dramáticos consisten en distanciamiento social, toques de queda y cuarentena obligatoria. De todas las medidas quizá la que más provoca cambios en el modo de vida común sea la cuarentena; estar encerrado, tener poco contacto con otras personas, perder interacción con amigos, no asistir a la escuela, entre otras actividades que se ven limitadas, en conjunto provocan estrés, ansiedad, miedo, y muchas cosas más, es por lo que la salud mental resulta tan importante hoy por hoy.

A un lado de la terrible pandemia por COVID-19 hay otra epidemia que se está desarrollando igualmente y que, sin embargo, no se le está prestando la misma atención porque sus consecuencias no son iguales, ésta es la de la enfermedad mental. Estar expuesto a la incertidumbre del futuro, no saber cuánto más durará la pandemia, mantener el encierro prolongadamente, tener que cuidarse de todas las personas, todo provoca estrés fuerte y constante, lleva a que la mente esté en un estado de alerta que a la larga puede resultar en consecuencias negativas para la salud mental.

No hay precedentes cercanos de una pandemia como la que actualmente se vive por COVID-19, sin embargo, epidemias como la de la influenza dejan referentes locales sobre las consecuencias a la salud mental; lo mismo con otras epidemias como la del SARS-CoV en el 2003 y el MERS-CoV en el 2012, ambos siendo Coronavirus Humano provocaron estragos en la salud mental de la población, de tal suerte que se sabe que el 35% de los sobrevivientes al SARS-CoV (2003) reportaron sintomatología psiquiátrica; en el caso del MERS-CoV del 2012 aproximadamente el 40% requirió intervención psiquiátrica. Aunque afirmar que el COVID-19 va a tener consecuencias semejantes sobre los recuperados sería demasiado arriesgado, es justo tener presentes estos números a fin de no rechazar la posibilidad de padecer enfermedades psiquiátricas como consecuencia del virus.

Consecuencias del evento traumático

Reconózcase que la pandemia representa un evento traumático para la mayoría de la población, pero especialmente para el personal médico que lucha frente a frente con el virus y que está constantemente expuesto a el contagio. Así pues, un evento traumático tiene consecuencias en el comportamiento o en la mente de quien lo padece, comúnmente cayendo en abuso de sustancias como alcohol o drogas, o también sufriendo de prolongadas tristezas, miedo generalizado, angustia y hasta ira; en el orden de trastornos psicológicos también se generan, por ejemplo, trastornos de adaptación, estrés postraumático, depresión, ansiedad, trastornos psicosomáticos (los trastornos psicosomáticos son los padecimientos físicos, o agravamiento de enfermedades fisiológicas, que ocurren a partir de factores psicológicos como el estrés agudo o prolongado, etc.) o ansiedad expresada físicamente en forma de dolores de cabeza, náuseas, vómito, sensación de asfixia, cansancio, etc.

Sectores en mayor riesgo:

Habiendo ya mencionado a grandes rasgos las consecuencias a la salud mental de un evento traumático, hay que tener claro que cada una de las personas que lo sufren pueden vivir el trauma de modo distinto y ser más o menos capaces de afrontarlo, en el caso de la pandemia por COVID-19 es cierto que no vive lo mismo una persona que brinda sus servicios en el sector salud en contacto directo con los pacientes, que un maestro que dejó de dar clases presenciales o un alumno; existen una serie de factores que hacen a unos más vulnerables que a otros de sufrir algún padecimiento mental:

  • Factores de vulnerabilidad:
    • Edad: Los menores de edad, especialmente los niños, son más vulnerables porque no tienen una comprensión suficiente de lo que está pasando en el mundo, para ellos su vida cotidiana cambia y resulta en exceso caótica.
    • Economía: No contar con los medios económicos suficientes para cubrir las necesidades de higiene por la pandemia, estar condicionado a trabajar exponiéndose constantemente a virus, o haber perdido el trabajo a causa de la crisis económica, son motivos por los que factores económicos provocan vulnerabilidad.
    • Comorbilidades: Personas con diabetes, problemas respiratorios o cardiacos son parte de la población de riesgo, lo cual los hace ser más prudentes, pero al mismo tiempo tener más miedo a ser contagiados, lo cual los expone a mayor angustia y ansiedad.
    • Pertenecer a grupos minoritarios: Desafortunadamente secciones de la población como la indígena sigue sin tener suficiente educación o acceso a atención médica de primer nivel, por eso enfrentarse a la situación de pandemia es más estresante y difícil.
    • Antecedentes psicológicos: Los antecedentes de enfermedades psicológicas juegan un papel especialmente importante, porque el estrés que representa la pandemia puede ser un detonador para hacer resurgir a esos antecedentes.
    • Condiciones laborales precarias: Un ejemplo adecuado a las circunstancias es el del personal médico en contacto con los pacientes, porque para trabajar de modo que sea seguro es necesario que se cuenten con los insumos adecuados, sin éstos su desempeño será pobre y se verán expuestos a mayor estrés, angustia y ansiedad; el evento será más traumático para ellos.

Ahora bien, a saber, cuáles son los factores que hacen más o menos vulnerable a la población, véase quienes son los sectores más vulnerables para sufrir algún padecimiento mental de frente a la pandemia:

  • Sector salud: Definitivamente este es el sector más expuesto a la pandemia y por eso mismo el más en riesgo, dado que constantemente se encuentran en un ambiente tal que la muerte se vuelve usual, las emergencias estresantes son de lo más cotidiano e, incluso, la sociedad los estigmatiza por su trabajo, en consecuencia, tienden a estar emocionalmente más desgastados y vulnerables.
  • Familias de enfermos y enfermos: Las medidas de higiene y de no propagación del virus exigen que las familias y los enfermos sean separados la mayoría de las veces, lo que provoca en ambas partes el sentimiento de incertidumbre y de soledad; llegando al extremo en que si el enfermo muere sea imposible velar de manera normal al familiar, haciendo más difícil el duelo.
  • Población en general: En tercer lugar, la población en general (la que no sufre de comorbilidades) es la menos afectada porque siendo personas que están fuera del perfil de riesgo, no pasan por el desgaste emocional y psicológico de quien es probable no supere con facilidad la enfermedad; no por eso deben disminuir las precauciones, sencillamente la perspectiva del evento afrontado es distinta.

Recomendaciones

Después de explorar el riesgo que representa una pandemia para la salud mental, es momento de pasar a una serie de recomendaciones para mantener y mejorar la salud mental en estos tiempos de pandemia.

  • Primeros auxilios psicológicos: Resultado de la tendencia creciente en la tasa de suicidios han surgido una serie opciones para recibir primeros auxilios psicológicos, se pueden hallar en modo de números de emergencia, espacios dentro de las universidades, instituciones de salud y en otros lugares. Éstos sirven especialmente para atender una situación de crisis y no son equiparables a recibir atención especializada como terapia psicológica, sin embargo, sí tiene como finalidad servir de nexo con esos profesionales, de modo tal que el paciente se contacte con las personas adecuadas para tratarse. A corto plazo sirven para desahogar emociones enclaustradas, recuperar un estado emocional normal, estabilizar la crisis y hacer que las personas se sientas escuchadas.
  • Autocuidado: A pesar de que la pandemia haya venido a romper con la rutina y la vida normal como se conocía, es necesario seguir con hábitos de vida tales que permitan ser sano, por eso se recomienda:
    • Buena Alimentación: Tener una buena alimentación permite al cuerpo tener una buena homeostasis (equilibrio en los sistemas del cuerpo), hacer frente a las situaciones de estrés, mantener la salud en caso de enfermar.
    • Buen descanso: Debido al papel que cumple el sueño en la salud de la mente es necesario dormir horas adecuadas, como también tener suficiente exposición al sol, para así mantener el descanso adecuado y tener buena concentración, buen aprovechamiento de los alimentos y entre otras ventajas.
    • Actividades lúdicas y físicas: Hacer ejercicio y tener tiempo para jugar es útil para dejar salir el estrés y la tensión, de modo tal que se esté preparado para lidiar con las situaciones complicadas que se puedan suscitar.
  • Aceptación: Estar negado a la nueva realidad que plantea la pandemia provoca emociones negativas como rabia, resentimiento, desgaste, irritación y fatiga; es por eso que mantener una actitud optimista aceptando el ahora y afirmando el porvenir, hará más fácil lidiar con la pandemia, especialmente el encierro.
  • Informarse adecuadamente: El exceso de información también puede resultar problemático en la medida en que resulta una fuente de estrés, por eso hay que estar informado con medios confiables, ya que noticias alarmistas pueden provocar más estrés y paranoia excesiva.
En conclusión, aunque el COVID-19 represente un cambio radical en la vida, hay estrategias para tratar de mitigar las consecuencias que ésta tiene sobre la mente. Sin embargo, siempre invitamos a que cuidar la salud mental atendiéndose con especialistas de la salud.

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