Qué es el estrés, sus peligros y cómo librarte de ellos

Qué es el estrés, sus peligros y cómo librarte de ellos

 

Vivir estresado

Hoy por hoy el mundo es acelerado, se vive en un constante ir y venir de compromisos, responsabilidades y angustias; es casi inevitable llegar a sentirse sofocado y superado por las circunstancias, a todo mundo la ha pasado al menos una vez. Es por estas situaciones que surge la necesidad de hablar del estrés, de los tipos de estrés y las consecuencias de éstos, pero también de cómo controlarlo y evitarlo, porque, finalmente, vivir tranquilo es vivir sano.

¿Qué es?

El estrés es un concepto de uso común con el que se denomina un estado anormal en las personas, sin embargo, es necesario saber qué es exactamente para poder hablar de él en términos que atrapen la complejidad de este fenómeno.

El estrés es la respuesta del cuerpo a un estímulo externo frente al cual se tiene que preparar, también se le conoce como “Síndrome General de Adaptación”, la palabra adaptación en el nombre apela al hecho de que el cuerpo tiene que reaccionar de tal modo que le sea posible hacer frente a un peligro y sobrevivir. El estrés es un mecanismo de salvaguarda de los seres vivos.

Reflejo “lucha-huida”

Que el cuerpo tenga la capacidad de reaccionar al estrés es parecido a la homeóstasis (es decir la tendencia del cuerpo a mantener su equilibrio interno), como cuando hace frío excesivo y la sangre se dirige de las extremidades a los órganos vitales para evitar la hipotermia. El estrés provoca que ante una situación de peligro, digamos, en el caso de encontrar un perro que da un susto repentino, el cuerpo reaccione inmediatamente en una explosión de adrenalina que prepara al cuerpo para pelear o huir, provocando el aumento del pulso, aceleración de la respiración y, en casos extremos, orinar o defecar; todo para que las extremidades tengan una respuesta más veloz, el cuerpo esté bien oxigenado para alimentar a los músculos y se pese lo menos posible para correr con más agilidad. En conjunto estas son algunas de las respuestas fisiológicas de “lucha-huida” que el cuerpo tiene ante un estresor (el estímulo externo que produce estrés) de modo inmediato y a corto plazo.

Estrés social

El estrés a corto plazo funge como un mecanismo de defensa que por sus consecuencias fisiológicas responde a amenazas físicas inminentes, sin embargo, el fenómeno de interés ahora es el estrés de tipo social bajo el que las personas viven expuestas con más frecuencia. El estrés social dista del anterior por su fuente, pues no responde a estresores que ponen en peligro inminente al cuerpo, sino a estímulos sociales que la mayoría de las veces están relacionados a cuestiones ambientales o de roles sociales. Lo que resulta problemático de este tipo de estrés es que se torna crónico y prolongado, porque la mayoría de las ocasiones es difícil o imposible evitar los estresores provenientes de, por ejemplo: la familia, el trabajo, la pareja, etc. A este tipo de estrés se le llama “estrés crónico”.

Cambio vital

A pesar de que es posible reconocer cierto origen común de las cosas que producen estrés social, es cierto que no todas las personas se sienten afectadas del mismo modo. Ocurre, por ejemplo, que un divorcio resulta en una carga de estrés fuerte por los problemas familiares y económicos resultantes; al mismo tiempo que la disolución de un matrimonio disfuncional y violento puede provocar la eliminación de un estresor fuerte. Es por esto que un concepto más pertinente para hablar de las fuentes del estrés es el “cambio vital”, que a grandes rasgos es el modo de denominar sucesos en la vida que implican un cambio al cual hacer frente. El concepto de cambio vital se refiere a eventos que modifican la vida de tal modo que esas nuevas condiciones de existencia se tornar normales, sin embargo, también se puede referir a eventos traumáticos, cotidianos y crónicos.

Tipos de estrés

Los tipos de estrés son principalmente tres: estrés por eventos traumáticos, estrés cotidiano y estrés crónico.

  • El estrés por eventos traumáticos: se refiere a situaciones en extremo estresantes, éstas pueden ser desde catástrofes naturales, como son terremotos o incendios forestales, hasta situaciones violentas como guerra o abuso por grupos de delincuencia organizada, etc.
  • El estrés cotidiano: consiste en la serie de eventos cotidianos que producen estrés, pero que se pueden situar con un inicio y final relativamente especifico, por ejemplo: hacer una fila larga bajo el sol, estar detenido en el tráfico durante mucho tiempo o recibir una llamada inesperada al teléfono. Por separado son eventos con poca contundencia, sin embargo, se vuelven estresores que acumulados son significativos.
  • El estrés crónico: se refiere a problemas de la vida diaria que son relativamente duraderos y a los cuales con dificultad se les puede señalar un inicio y un final; éstos suelen referirse a roles sociales y cuestiones ambientales, ambos problemáticos.

Fuentes de estrés crónico

Los roles sociales y cuestiones del ambiente que producen estrés crónico son categorizados por los expertos en psicología del siguiente modo:

  • Por sobre carga de roles: un estudiante con demasiado trabajo o un médico con demasiadas horas de trabajo continuo.
  • Por conjunto de roles: una relación conflictiva en el núcleo de una familia o dentro de un equipo de trabajo.
  • Por conflicto entre roles: demandas laborales o levantar actas administrativas en la relación jefe-subordinado.
  • Por restructuración de roles: el paso de un niño a su adolescencia, del adolescente al adulto o del adulto al mundo laboral.
  • Por ambiente: vivir en una comunidad peligrosa o estar expuesto constantemente a acoso.

Consecuencias y peligros

El estrés crónico representa un peligro para los individuos, al grado que se ha tornado fuente de muchas enfermedades y, también, un problema de salud pública.

  • Peligro para el individuo: Ante todo tipo de estrés el cuerpo responde con una serie de manifestaciones físicas, sin embargo, cuando el estrés se vuelve crónico el cuerpo es incapaz de responder satisfactoriamente porque se queda fisiológicamente preparado para un peligro que nunca llega, mantener al cuerpo en este estado durante tiempos prolongados daña al organismo llegando a causar:
    • Síntomas físicos: alteraciones cardiovasculares, hipertensión, úlcera péptica, dolores musculares, asma, jaquecas, migrañas, calvicie, asma, impotencia, irregularidades en la menstruación, colitis, trombosis, etc.
    • Síntomas conductuales: pérdida de la calidad de vida, tic nervioso, agresividad, insomnio, neurosis, ansiedad y depresión. así como también al incrementos de las conductas de enfermedad. 
  • Problema de salud pública: La OMS ha considerado la salud mental como un tema serio frente al cual es necesario tomar medidas, en México número como los siguientes demuestran esa necesidad.
    • Un 9.2% de la población general de México ha sufrido un episodio depresivo y uno de cada cinco sufrirá uno antes de los 75 años.
    • El déficit en el desarrollo de actividades personales y laborales de una persona con depresión implica la pérdida en promedio de 27 días productivos al año.
    • La comorbilidad de las personas con depresión y ansiedad es tan importante que el gasto en salud se duplica respecto de una persona normal, sin contar su atención psicológica y psiquiátrica.

Para tener una vida más sana

Lo que resulta de este temible listado de enfermedades es la gran pregunta: si el estrés es inevitable, ¿Cómo mantener la salud? La respuesta es un tanto más optimista, empieza reconociendo la importancia de la salud mental y pensando en todo lo que da paz como una inversión a la salud.

  • Redes de apoyo: Contar con apoyo para superar situaciones especialmente tensas, es decir, tener buena relación con amigos y familia, como un recurso determinante para evadir el estrés y sus riesgos.
  • Calidad de sueño: También tener un sueño más tranquilo, de mejor calidad y suficientemente duradero es uno de los grandes pasos hacia una mejor salud y una vida libre de estrés.
  • Espacios recreativos: Encontrar momentos en los que dejar las preocupaciones de lado, desde encontrar un pasatiempo hasta dedicar tiempos determinados para salir al parque a pasear
  • Buenos hábitos de vida: Los expertos afirman que una buena alimentación, hacer ejercicio y evitar los vicios son características de las personas más sanas.

Sólo dando cuenta de la complejidad de la interacción humana con su ambiente y sus relaciones con otros sujetos, sólo así será posible procurar una vida sin estrés y verdaderamente sana.

 

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